Definición de identidad sexual:
La identidad sexual es el sentimiento de pertenencia a un polo sexual, es decir, el convencimiento de ser hombre o mujer.
No debe confundirse la identidad sexual (soy hombre o mujer), con la orientación sexual (me gustan los hombre, mujeres o ambos). La identidad es un proceso que se inicia en la primera infancia y adquiere mayor fuerza en la adolescencia.
Causas que definan la identidad sexual:
En el debate abierto sobre las causas que definen la identidad sexual en el ser humano se barajan distintas teorías.
Entre las causas se hace referencia a la influencia de distintos factores:
- La herencia genética
- Las vivencias en la infancia y adolescencia.
- El tipo de relación con los padres
El cómo ser hombre o mujer no está determinado genéticamente, sino que es introyectado en el propio ser a través de las identificaciones que se van gestando en el transcurso de la vida de una persona. En este proceso el tipo vincular con los padres es muy importante, más importante que si físicamente se es hombre o mujer.
Por otro lado, es importante resaltar que en todo ser, se encuentran tendencias bisexuales (sentirse atraído por ambos sexo tanto para vincularse como para ser). Para que un hombre se encuentre con una mujer y viceversa, cada cual deberá renunciar a las tendencias opuestas a la orientación sexual asumida, para poder reencontrarse con esas tendencias en la pareja.
Por último, recientes investigaciones sobre cerebros de transexuales indican que la conformación y composición de estos muestra las características de la composición del sexo con el cual están identificados y no la de su estructura física. Sin embargo, esta explicación no significa que esto se daría por cuestiones genéticas porque también está demostrado que la estructura neuronal puede verse modificada por la experiencia, las vivencias.
Homosexualidad (en hombres y mujeres).
La homosexualidad hace alusión a la orientación sexual en donde se elige a las personas del mismo sexo (homo= igual). Desde 1975, la comunidad científica no considera a la homosexualidad una enfermedad.
La homosexualidad puede estar determinada por causas genéticas, por vivencias en la temprana infancia o por los modos vinculares con los padres y entre los padres del sujeto en cuestión. Incluso puede ser causa de modos de funcionamiento familiar en el que están involucradas varias generaciones.
Es importante diferenciar entre comportamiento, orientación e identidad homosexual. Una persona heterosexual puede tener un comportamiento homosexual circunstancial.
En la época “Griega”, se consideraba normal que un joven sea el amante de un hombre mayor, quien se ocupaba de la educación política, científica y ética del amado.[] Pero se consideraba extraño que dos hombres adultos sean amantes. Se aceptaba que era necesario preservar la especie, pero que solamente era posible encontrar placer en la relación íntima entre hombres, porque el hombre era considerado más perfecto que la mujer.
De Julio Cesar, el gran genio militar romano, se decía que era “vir omnium mulierum et mulier omnium virorum“, esto es, “el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos”.
Adopción de hijos por parte de parejas homosexuales
La opinión médica está algo dividida al respecto, sin embargo es sabido que lo importante para un correcto crecimiento de los niños no es el sexo de los padres, sino la integración amorosa que haya entre ellos y el cariño dado a sus hijos. Diversos estudios científicos no encontraron ninguna desventaja en el desarrollo psicológico tanto intelectual como emocional en los menores criados por parejas homosexuales.
Mitos
Respecto a los roles tomados, existe un mito popular que dice que en las parejas uno de los hombres adopta el rol de varón y el otro el rol de mujer. En realidad, en la mayor parte de los casos, ninguna persona homosexual es exclusivamente “activa” ni “pasiva”, y en una misma relación de pareja, los roles son dinámicos, intercambiables.
¿Cuándo conviene hablar esto con un profesional?
Muchos padres y madres llegan a este artículo buscando entender mejor lo que está viviendo su hijo o hija adolescente. Es normal tener dudas, y también es normal no saber bien cómo abrir esa conversación en casa.
No hace falta que haya un “problema” para pedir ayuda. Un espacio de escucha profesional puede servir simplemente para acompañar mejor este momento, entender qué necesita tu hijo/a de vos, y encontrar las palabras adecuadas sin imponer ni minimizar lo que siente.
Algunas señales que sí ameritan buscar acompañamiento más cercano:
- Tu hijo/a muestra angustia, aislamiento o cambios bruscos de ánimo asociados a este tema.
- La conversación en casa se volvió difícil o directamente no existe.
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