Mitos falsos y verdaderos sobre dejar de fumar

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Lic. Pablo Canosa

agosto 4, 2017

Mitos sobre dejar de fumar.

Sólo se necesita fuerza de voluntad para dejar el cigarrillo.

Podemos entender que la fuerza de voluntad es importante pero sola no es suficiente. Es la creencia en que en base a nuestras habilidades podemos cambiar.

La contaminación ambiental es más peligrosa que fumar.

Las investigaciones señalan que el tabaco es causante del 30% de todos los tipos de cáncer, mientras que la contaminación ambiental sólo de un 2%.

Traté de todo y nada funciona.

Así como una medicación necesita que se tome con cierta frecuencia y en ciertas dosis, los cambios psicológicos también requieren estas condiciones.
Por esto se requiere determinar cuándo, cuánto y por cuánto tiempo debe ser aplicado cada proceso para que pueda ser efectivo.

Un cigarrillo en la mano aumenta mi atractivo, da estilo.


El fumar, es considerado por la mayoría de las personas –incluso los fumadores– como una conducta insana, molesta y perjudicial. Las nociones de atractivo y estilo son variables con el tiempo y los contextos sociales.

Sólo fumo cigarrillos bajos en nicotina y alquitrán, no hacen tan mal.

Las personas que fuman este tipo de cigarrillos inhalan más a menudo o más profundamente para compensar el contenido bajo de nicotina en sus cigarrillos, y al mismo tiempo absorben más cantidad de otras elementos tóxicos.

Este no es buen momento para dejarlo. 

Dejar de fumar requiere tiempo, esfuerzo, así que conviene planificar bien el momento de dejarlo y prepararse, es deseable que se haga con asistencia de expertos.

La gente en realidad no cambia.

Cree que si no lo logró en ese momento no lo logrará. Es bueno saber que toma más de un intento dejar de fumar. El éxito se logra con continuidad y luego de esforzarse.

La vida sin fumar será muy triste.  

Es una señal que indica hasta qué punto el tabaco ha llegado a formar parte de su vida. Más triste es, desde luego, enfermar seriamente por causa del tabaco o morir tempranamente. El paso de dejar de fumar agrega estrategias que auxilian a buscar significado a las pequeñas cosas de la vida de todos los días.

Como no fumo mucho, no me perjudica. 

La única cantidad de tabaco que se puede tomar sin que afecte a la salud es cero. No es cierto que fumando poco se evite los riesgos. Sí es verdad que el peligro de padecer enfermedades causadas por el tabaco se incrementa al aumentar el número de cigarrillos fumados, lo cual no implica que exista una cifra mínima recomendable.

Para conseguir relajarme tengo que fumar 

El fumador ha aprendido a emplear el cigarrillo como ayuda para enfrentar las realidades tensas de cada día. Al dejar de fumar es útil aprender a relajarse sin esgrimir el cigarrillo. Un programa de tratamiento adecuado puede ayudar a este propósito…

Llevo muchos años fumando y el daño ya está hecho, ¿para qué dejarlo ahora?  

Los peligros de la mayoría de las enfermedades se reducen casi por completo entre los cinco y diez años desde que se consigue la abstinencia. Pasado este periodo, los riesgos se equiparan prácticamente a los de una persona que nunca ha fumado.

Si dejo de fumar, ¿engordaré? 

Solamente un tercio de ex los fumadores gana peso. Otro tercio se mantiene como estaba. La  posibilidad de aumento se puede prevenir haciendo una dieta equilibrada. Y eso es más saludable que seguir fumando.

Fumar me ayuda a relacionarme con los demás. 

El proceso de abandono del tabaco implica apoyos y recomendaciones para vincularse con las demás personas sin la necesidad del tabaco.

Tengo una gran dependencia física imposible de vencer. 

No es fácil superarla, y a veces necesita ayuda profesional y medicación para superar el síndrome de abstinencia. La dependencia física es lo primero que se soluciona en un proceso de abandono del tabaco, siendo más costoso el trato de la dependencia psicológica. Es difícil, mas no imposible y el esfuerzo de intentarlo.

Mi abuelo vivió más de 90 años muy sano y fumando. 

Su abuelo tuvo suerte. Además, en épocas anteriores, la frecuencia con que se fumaba y la propia presentación comercial del tabaco, hacía que el consumo diario fuera menor que ahora. Lo cierto es que cuanto más fuma una persona, crece su riesgo de padecer y morir precozmente a causa del tabaquismo.

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